El libro examina en profundidad el papel del litio en la transición energética y cómo su explotación en el Salar de Atacama ha reforzado un modelo de desarrollo basado en el extractivismo. A través de una mirada crítica, el autor analiza el rol de las empresas transnacionales, el Estado chileno y las comunidades indígenas en este proceso, destacando los efectos devastadores en los ecosistemas altoandinos y en los sistemas hídricos locales. Se abordan los conflictos socioambientales derivados de la sobreexplotación de agua y la falta de mecanismos efectivos de consulta indígena, en el marco del Convenio 169 de la OIT. Además, el libro pone en cuestión la narrativa de la “energía limpia” al revelar las externalidades negativas de la producción de litio, contrastando los beneficios económicos globales con las pérdidas ecológicas y sociales locales. Finalmente, el texto concluye con una reflexión sobre la necesidad de una transición energética realmente justa, que no reproduzca las lógicas coloniales y extractivistas que históricamente han afectado a los territorios del norte de Chile.